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Thursday, 31 August 2023


LA DIOSA MADRE, VENUS Y LA ERMITA TEMPLARIA DE UCERO 

 

© Xavier de la Huerga 2023


Entre los círculos inciáticos populares, la ermita de San Bartolomé de Ucero y la Virgen de la Salud en el Cañón del Río Lobos (Soria), es un hito y un referente; un lugar que conecta con lo numinoso1 a través de su historia, sus leyendas, simbología y elementos astrogeománticos. Superlativos entre estos son su enigmático emplazamiento geográfico y su alineación astronómica. Pero también hay una importante dimensión arcaica, muy anterior a su construcción en el siglo XIII, apuntando a un santuario precristiano dedicado a Venus con posibles raíces en un culto prehistórico a la Diosa Madre. 

La experiencia de lo divino, lo sagrado, sobrenatural, mágico o misterioso.

Porqué se construyó la ermita en una pendiente tan pronunciada, cuando hay tanto espacio llano a tan solo unas decenas de metros de esa ubicación? (Imagen: Xavier de la Huerga)

El Sitio Perfecto, en el Momento Perfecto, con el Propósito Perfecto.

Este discreto templo en el Cañón del Río Lobos se asienta en un lugar muy especial. Ya en 1979 el sagaz historiador de la España esotérica, Juan Garcia Atienza, averiguó que la ermita está situada, con precisión extraordinaria, equidistante entre los puntos más al Este y al Oeste del Norte de la Península Ibérica. 

Además de su exacto emplazamiento a escala planetaria, el entorno inmediato de la ermita es espectacularménte atmosférico y emotivo; un anfiteatro natural donde las bellas rocas kársticas parecen expresar un impulso para cruzar al plano de lo orgánico. La potente configuración del lugar incluye una gran cueva de contornos vaginales, a tan solo unos treinta metros al norte del abside de la ermita, en contrapunto con un enorme monolito natural de silueta itifálica a cien metros hacia el sur, mientras que el Río Lobos se curva en un cerrado meandro, exactamente frente a la entrada de la gruta-útero, añadiendo al conjunto la metáfora de las aguas amnióticas y del flujo menstrual.

 
El monolito y la cueva (Imagen copyright: Xavier de la Huerga)

Este cúmulo topográfico-simbólico nos habla de polaridades en equilibrio, de fertilidad, fecundación y gestación, del milagro de la vida y de la conjunción armoniosa de los opuestos; la verticalidad masculina del monolito apuntando al Cielo y la receptividad femenina de la cueva abriéndose en la Tierra. Estas asociaciones simbólicas y arquetípicas habrían sido imposibles de ignorar por una mente inmersa en el modo de percepción animista prevalente en la Edad de Bronce, a la cual pertenecen los grabados rupestres hallados en la cueva, así como el asentamiento que una vez dominó todo el conjunto desde lo alto de una de las paredes rocosas cercanas a la ermita. Podemos decir con certidumbre que los antiguos moradores del lugar, hace al menos 4.000 años, ya consideraron este espacio como lugar sagrado; así lo corrobora el registro arqueológico y el estudio de Blanca Samaniego sobre las actividades simbólicas y rituales que tuvieron lugar en este enclave.

Reproducciones de algunos de los grabados rupestres (Imagen: Xavier de la Huerga)


La Losa de la Salud y el Pentagrama de la Luz

En el interior de la ermita, frente a la capilla de la Virgen de la Salud hay una losa tallada con una cruz paté. La tradición local recoge la costumbre de colocarse descalzo sobre esta, para recibir la influencia sanadora de la Virgen cuando la losa es iluminada por el sol. Lo cual ocurre durante el solsticio de invierno a través de otro elemento icónico de la ermita: un óculo entretejido con las elegantes formas de un pentagrama lobulado.


La losa de la salud y el óculo meridional (Imagen copyright: Xavier de la Huerga) 

(Imagen copyright: Xavier de la Huerga)

El pentagrama, o pentalfa, es una figura especial dentro del canon de la geometría sagrada, ya que todos sus ángulos y segmentos están proporcionados en base a la Sección Aurea. Es, de hecho, la expresión de Phi más completa que se puede encontrar en una forma poligonal regular. Es además un símbolo milenario del planeta Venus, junto con el octógono o la estrella de ocho puntas; ya que cinco ciclos sinódicos de Venus totalizan ocho años, tras los cuales el astro vuelve a su misma posición en la eclíptica. El ciclo quíntuple fue ya simbolizado por medio del pentagrama hace más de 5.000 años en la ciudad Sumeria de Uruk, sede del culto a la diosa Inanna (equivalente mesopotámico de Venus); también se encuentra en los petroglifos del Desierto del Negev datados en 3.500 años y en el calendario proto-Elamíta. Es uno de los ciclos astronómicos más conspicuos a simple vista y una vez establecida su observación regular, es obvio para el observador que el planeta traza una estrella de cinco puntas en sus movimientos sobre la banda zodiacal.


Petroglifos representando el ciclo sinódico de venus en forma de pentagrama en el desierto del Negev. (Imagen copyright: https://israelrockart.com/posts/venuscalendar.html).

Las formas acorazonadas del pentagrama de Ucero podrían aludir veladamente a Venus, cuya mitología y la de su hijo Cupido incluye abundantes referencias al corazón como centro del plano emocional sobre el que Venus extiende su influencia. Pero también es posible que el diseño lobulado del pentagrama represente un motivo floral; la rosa y el mirto, ambas flores de cinco pétalos, son símbolos importantes en la iconografía de la diosa.


Otros pentagramas similares al de Ucero, ambos en la catedral de Lisboa (Imagen: https://visionsofthepastblog.com)


El Pentalfa de Hygeia

Para las escuelas pitagóricas, el pentagrama era un signo de reconocimiento entre sus miembros y lo llamaban Salud (Hygeia en griego, Salus en latín). Hygeia era, así mismo, el nombre de la diosa de la salud, protectora de la vida y dadora de longevidad. De su nombre deriva la palabra "higiene"; mientras que su origen etimológico se encuentra en el proto-indoeuropeo aiw-gwie-es, que denota fuerza vital, longevidad y vida eterna; aiw es también la raíz de ever (inglés: siempre), aion (griego: época, era, periodo de tiempo más largo que una vida humana) y aeviternus (latín: eterno, imperecedero). Esta etimología refuerza lo poco que se sabe de Hygeia y su carácter cuasichamánico, su relación con los cultos mistéricos de Orfeo y seguramente con la diosa de las serpientes minoica. El consorte de Hygeia (su equivalente masculino) es Esculapio, que acaba siendo aniquilado por Zeus con un rayo debido a su capacidad para hacer inmortales a los humanos.

Pentalfa inscrito con el nombre de Hygeia (Y Γ E I A), en la ciudad francesa de Chaumont. La "iota" está casi borrada por la erosión. (Imagen copyright: https://www.freemasonry.bcy.ca)

Hygeia era, a pesar de su capacidad para extender la vida, una deidad menor, frecuentemente fusionándose con otras diosas y confiriéndoles su rol curativo. Así tenemos a Venus Hygiea en el panteón romano, Athena Hygeia en el griego o Isis Médica en el panteón egipcio.


 Dos ejemplos de Venus Hygeia (Izda.: Siglo V, Roma. Dcha.: Siglo III, Anatolia). Ambas imágenes combinan la iconografía de las dos deidades; sus peinados y la presencia de Cupido corresponden a Venus, mientras que la serpiente alimentada con un huevo es el inconfundible atributo de Hygeia.

El Ucero del Alba

En su excelente libro Guía Templaria de San Bartolo en Río Lobos, Angel Almazán nos desvela un descubrimiento fascinante; el origen del nombre de Ucero atestigua la presencia de un antiguo templo de Venus en la zona. Almazán cita lo escrito por fray Gregorio Argaiz en 1660:

“...Argaiz encontró en el Catálogo Antiguo de Obispos de Osma un topónimo de Ucero muy sorprendente al señalar que la Villa y Tierra de Ucero fue comprada por el obispo Juan de Ascarón: “Lucero lo llama el catálogo antiguo, y en latín Lucifer: Emit Luciferum cum terminis suis, et dotavit Ecclesiam...*. Así lo testimonia en el folio 238 vuelta. Más adelante, en el folio 285, trata de explicar tan “pagano” topónimo en estos términos: “...Villa que sin duda fue muy antigua y que hubo algún muy serio fundamento al darle el nombre de Lucero, sino es que fuese por algún templo que tuviese la ciega gentilidad en esta tierra dedicado a la Diosa Venus...”

* "Compró Luciferum (Lucero) junto con sus lindes y lo donó a la Iglesia". (Traducción del latín: X. de la Huerga). Lucifer es el epíteto de Venus como lucero del alba.

Es posible que el templo mencionado por fray Gregorio Argaiz, hubiese estado dedicado a Venus Hygeia? Y que este estuviera ubicado en el mismo paraje donde hoy se encuentra la ermita de San Bartolomé? Si hubiera sido así, es posible que la consagración a la Virgen de la Salud sea un ejemplo más de los muchos en los que la Iglesia actuó con prudencia, tratando de minimizar la resistencia al cambio de religión y construyendo sus iglesias en los mismos lugares donde los templos paganos se encontraban, dedicándolos a Santos, Vírgenes o Cristos que personificaban características similares a las de los antiguos dioses locales.

Hay quien relaciona a San Bartolomé con la serpiente, por la analogía entre su espantoso martirio, desollado vivo, y la muda de piel que un ofidio cíclicamente experimenta. Podría ser San Bartolomé un caso de cristianización de Esculapio, consorte de Hygeia?

Esculapio (Imagen copyright: 아스클레피오스)

Continuidad y Pervivencia del Genius Loci (Espíritu del Lugar)

Se propone con este artículo esbozar sucintamente la hipótesis de una continuidad y supervivencia - culturalmente coloreada - de la esencia y carácter simbólico-espiritual que el entorno de la ermita de Ucero tuvo desde tiempos prehistóricos. La dimensión mitológica se habría originado hace miles de años a partir de la percepción animista del enclave por sus moradores prehistóricos con la consiguiente determinación de su carácter sagrado y resultante  actividad ritual, que habría estado centrada alrededor del arquetipo dual Diosa Madre Tierra / Dios Padre Cielo. Su memoria posteriormente reaparecería en el periodo histórico bajo la forma de un culto a Venus Hygeia; para acabar en la veneración medieval a la Virgen de la Salud, resonando esta todavía con los ecos distantes del arquetipo primordial. 

Este canecillo sobre la portada esconde en su diseño un pene y una vulva, lo cual podría ser interpretado como el producto de una creatividad jocosa y un tanto fuera de lugar. Por otro lado, su autor podría estar indicando la presencia y potencia de los símbolos del "hieros gamos" en el entorno; la unión sagrada del Cielo y la Tierra, expresada geológicamente a través del monolito y la cueva(Imagen: Xavier de la Huerga)

Si a todo lo ya expuesto añadimos los rumores de que la talla original de la Virgen de la Salud pudo ser una virgen negra, y la leyenda del "Cristo Brujo" de Ucero, que aconsejó a los constructores poner los pentagramas en los óculos de la ermita para protegerla de un dragón (ese viejo símbolo de lo telúrico); tenemos un campo temático que proporciona claves de interpretación coherentes no solo con la posibilidad de una continuidad del impulso espiritual primigenio hasta la Edad Media; sino con que esta continuidad hubiese sucedido gracias a que los constructores de la ermita eran conscientes del linaje ancestral sagrado del lugar y de una Inteligencia de la Tierra, que afloraría allí de forma transcendental, haciendo del paraje un verdadero omphalos, o "centro del mundo".

(Imagen copyright: Xavier de la Huerga)

Reflexión Final

El 24 de Agosto, día de San Bartolomé, se celebra con gran fervor una romería en la ermita de Ucero. Esta, curiosamente, tiene su foco en la Virgen de la Salud. Es, de hecho, su imagen - no la de San Bartolo - la que es sacada en procesión y todos los cánticos y oraciones tienen como objeto a la Virgen, a pesar de la dedicación de esta fecha al santo. 

En el siguiente fragmento de un himno órfico a Hygeia, los epítetos y expresiones utilizadas para su alabanza podrían aplicársele perfectamente tanto a la diosa Venus como a la Virgen de la Salud:

"Oh, tú, la muy amada, Reina sobre las reinas, escúchame, sustentadora de la vida, Hygeia, de bello semblante, Madre de todos; gracias a ti las enfermedades y los males que destruyen la dicha desaparecen de nuestras vidas..."

(Imagen: Xavier de la Huerga)

En Viaje al Corazón de Venus (I) (II) (III) puedes encontrar una exposición más extensa sobre el arquetipo de Venus, sus símbolos y su astronomía, la historia de la demonización de Lucifer, el Pentagrama, la Sección Aurea, Hygeia y otros temas relevantes.


Referencias Bibliográficas

Blanca Samaniego Bordiu. Espacios Simbólicos en el Bronce Antiguo del Alto Duero. Revista Complutum. Vol. 10, 1999. Universidad Complutense.

Juan García Atienza. La Meta Secreta de los Templarios. Ediciones Martinez Roca, 1979.

Angel Almazán de Gracia. Guía Templaria de San Bartolo en Rio Lobos. Editorial Sotabur, 2011.

Hellen Benigni. The Emergence of the Godess: A Study of Venus in the Paleolithic and Neolithic Era, 2013.

Rafael Fuster Ruiz. La alineación del solsticio de invierno en la iglesia de San Bartolomé de Ucero, 2020.

The Orphic Hymns, 41-86. Translated by Thomas Taylor, 1792. (Trad. del inglés X. de la Huerga).




Cursos de Iniciación a la Astrogeomancia Aplicada en España

Ecoaldea Los Portales, Sevilla. Diciembre 2023


Thursday, 11 May 2023

EL LABERINTO ASTROGEOMANTICO  

Armonizador de Espacios Exteriores e Interiores

© Xavier de la Huerga 2023


Una de las aplicaciones más importantes de la astrogeomancia es la armonización y espiritualización de los espacios a través de la construcción de “estructuras de poder”. La atrogeomancia no es una nueva disciplina, sino una recreación parcial de las técnicas y conocimientos prehistóricos utilizados en decenas de miles de monumentos megalíticos. Esta ciencia ha sobrevivido de forma fragmentada en varias tradiciones arquitectónicas; el románico y gótico en Occidente, Feng Shui en China, Vastu Shastra en India, etc.

El laberinto, cuyo origen se remonta al periodo neolítico, es una ancestral estructura geométrica con un poder inherente, que puede ser amplificado por la metodología astrogeomántica a través de la integración de la alineación astronómica en su diseño, unida a la metrología sagrada, la mitología y la utilización simbólica y multidimensional del número.





La concentración más numerosa de laberintos en todo el planeta se encuentra en el noroeste de la Península Ibérica, en Galicia y en la comarca de la Maragatería (León). Están datados entre 3.500 y 4.500 años de antigüedad. (Imagen: maxpixel.net)


Diferencia entre Laberinto y Dédalo 

Un dédalo está hecho para dificultar el tránsito o la salida de aquellos que entran en él. El laberinto, en cambio, tiene un sendero que siempre conduce desde la entrada hasta su centro y viceversa a través de una serie de circunvoluciones.












(Izda.) Dédalo. ( Dcha.) Laberinto. La diferencia entre uno y otro se hace patente siguiendo sus senderos con un dedo o un puntero.

El dédalo se caracteriza por tener múltiples callejones sin salida; provoca tensión, agitación, ansiedad y la hiperactividad del hemisferio cerebral izquierdo con su enfoque competitivo centrado en la supervivencia y en el objeto aislado del contexto. El laberinto, por el contrario, propicia un estado meditativo y de relajación, facilitando el modo de atención global del hemisferio cerebral derecho con su percepción holística integrada, permitiendo al caminante identificarse con el camino sin obsesionarse por llegar al destino y abriendo la puerta a la experiencia reveladora.


El Efecto Laberinto

Dice acertadamente la Dra. Lauren Artress1 que “caminar el laberinto es una disciplina espiritual que nos invita a confiar en el sendero”. 

Una experiencia común cuando se camina un laberinto es el pensar que en algún momento nos hemos equivocado saltándonos alguna vuelta, o similares dudas. Si no reaccionamos negativamente a ese miedo y seguimos caminando, aprendemos que realmente podemos (y debemos) confiar en el sendero. Cuando consideramos el laberinto como una abstracción simbólica del camino de la vida, con sus reveses, cambios de dirección y desvíos inesperados, el simple acto de confiar en el sendero es una lección sutil, pero profunda que se internaliza directamente al recorrer un laberinto, a través del propio cuerpo en movimiento. Es el acto de confiar en la bondad, la verdad y la belleza como elementos esenciales de la existencia, admitiendo la realidad de un trazado misterioso, impredecible pero paradojicamente predeterminado en su inteligencia geométrica, que invariablemente nos lleva a buen fin. Esto es, por lo tanto, una forma de protección y de terapia contra el cinísmo materialista y la superficialidad imperantes.

Las investigaciones realizadas sobre el llamado efecto laberinto indican que caminar en un laberinto genera una serie de respuestas físicas y mentales: niveles más altos de claridad y enfoque mental, relajación, paz interior, incremento de la receptividad, flashes intuitivos, inspiración, etc. Kay Sandor2 se refiere al laberinto como “una herramienta para el ritual y el desarrollo de una práctica personal de sanación”. Katja Marquart3 también lo considera una herramienta “ancestral y al mismo tiempo emergente, para la mejora de la creatividad y el proceso de solución de problemas”. La definición de Neal Harrises: “Un patio de recreo para el espiritu”. Y Jeanne Peel5 opina que “es un símbolo que crea un espacio sagrado para el crecimiento psicológico y espiritual”.



El laberinto de la catedral de Notre Dame de Chartres, construído a principios del S. XII, atrae cada año miles de personas que recorren sus once circuitos. (Imagen: fabulo.blogspot.com)


Un Ejemplo de Laberinto Astrogeomántico.

El ejemplo presentado aquí, se construyó en el sur de Portugal durante un curso de astrogeomancia y permacultura integrada facilitado por Aula Misterica.


Plano del laberinto oval astrogeomántico de Aljezur (Portugal) y fase inicial de su construcción. 
(© Xavier de la Huerga 2022)


Simbolismo Mitológico: El trazado de este laberinto está generado a partir de un espacio central oval que simboliza el Huevo Cósmico, mientras que las circunvoluciones del sendero representan la Serpiente Generatriz enroscada a su alrededor. El huevo y la serpiente conforman un símbolo dual del principio generativo cósmico, una imagen alegórica de la creación del universo, que encontramos en multitud de culturas ancestrales. Aparece en los Misterios Orficos de Grecia, en las cosmogonías Gnósticas, Taoístas, Egipcias, Hindus, Fenicias, el Kalevala finlandés, el Avesta persa y otras tradiciones espirituales. En todas ellas el huevo simboliza la unidad primigenia, que tras su incubación por la serpiente se rompe en dos mitades, dando lugar al cielo y la tierra - a la dualidad intrínseca de todo el universo - de la cual emerge el principio de la consciencia auto-reflexiva, la capacidad de ser conscientes  de nuestra propia consciencia.

El huevo cósmico: receptáculo espacial, y la serpiente: principio generador temporal.


Geometría Sagrada: Como se puede observar en el plano del laberinto que creamos en Aljezur, el espacio central oval está definido por una elipse que resulta de la combinación de dos círculos adyacentes con sus diámetros en proporción áurea el uno con el otro. Esto contribuye a la carga simbólica y refuerza su carácter cosmogónico, ya que la proporción áurea es la expresión matemática del principio generativo en la naturaleza.

Alineación Astronómica: El eje central longitudinal del laberinto está alineado hacia la salida del sol en el solsticio de verano, y hacia la puesta del sol en el solsticio de invierno. Esta es la mitad oscura-femenina-yin del año, durante la cual el poder solar empieza a declinar desde el solsticio estival (21 Junio) hasta acabar en el día más corto en el solsticio invernal (21 Diciembre). Esta orientación astronómica y simbólica confiere al laberinto un carácter propicio para la introspección, la ceremonia iniciática, el trabajo meditativo y terapéutico, etc.

Metrología Sagrada: Se utilizó en sus dimensiones el módulo metrológico del pie druso logrando así una correlación con el año solar. El eje longitudinal mide 36.525 pies drusos equivalente a 12.03 metros. Subdividiendo cada pie en 10 segmentos nos da la duración exacta del año: 365.25 días. Esto se complementa perfectamente con las subdivisiones en metros, que corresponden a los 12 meses. El eje transversal de 30.44 pies drusos (10.02 metros) nos da la duración media (casi exacta) de un "mes matemático solar" en días, ya que 30.44 x 12 = 365.28. Diviendo el año solar de 365.25 días en 12 períodos de igual longitud resulta en un "mes matemático solar" de aproximadamente 30.438.

Uso Multidimensional del Número: Las subdivisiones arriba descritas, pueden ser marcadas a lo largo de los ejes del laberinto con una piedra o piqueta, para indicar el día y mes actuales del año. De esta manera se establece una transposición entre lo espacial y lo temporal, confiriendo al número la multidimensionalidad característica del canon megalítico. Esta transposición entre el tiempo y el espacio es un ejercicio que puede ser implementado con fines educativos, terapéuticos, calendáricos y rituales. En qué punto del laberinto se encontraría el día del equinoccio de primavera? Viajar en el tiempo es posible cuando el espacio es una metáfora y vivimos simbólicamente. Esto es lo que ocurre en el Camino de Santiago, donde el final del peregrinaje conduce al Finisterrae, al final de la Tierra, al mar del misterio y al sol poniente.



Diferentes tipos de laberintos desde el Neolítico hasta la Edad Media. (Imagen: DiscoverLabyrinths.com)


Amplificación y Expansión del Efecto Laberinto

Como vemos, la aplicación de la astrogeomancia al laberinto enriquece su dimensión simbólica y extiende sus posibles usos. A la armonización del espacio interno de los que lo recorren, se suma la armonización del espacio físico local donde el laberinto se encuentra. Esto se produce al conectar con el genius loci,campo de fuerza telúrica local que, a través de la activación grupal y ritual, puede llegar a convertirse en un vórtice radiante extendido. El potencial del laberinto astrogeomántico incluye su función como amplificador de sincronicidades y, dadas las condiciones adecuadas, la inducción del modo de percepción unificada, propiciando la experiencia directa de nuestra conexión indisoluble e interdependencia con el Cosmos.

En este fresco de una villa romana vemos el "genius loci", o "espíritu del lugar" en el centro, acompañado de dos "lares" a ambos lados. Este trio de genios locales, o domésticos, a través del lenguaje simbólico y su representación antropomórfica, nos hablan de la potencia y cualidad espiritual de un punto determinado de la tierra. La serpiente bajo sus pies es un arquetipo universal de esa elusiva y sutil fuerza terrestre, también llamada "energía telúrica", "wouivre", "lung mei", "ley lines", etc.

Referencias

Artress, Lauren. Walking a Sacred Path: Rediscovering the Labyrinth as a Spiritual Practice. Revised edition New York: Riverhead, 2006.
Sandor, M. Kay. The Labyrinth: A Walking Meditation for Healing and Self-care. EXPLORE The Journal of Science and Healing, 2005.
Marquart, Katja. The Labyrinth: An Ancient and Emerging Tool for Idea Development. https://labyrinthsociety.org/who-we-are/20823-marquart-katja

Harris, Neal. “Labyrinths: Catalysts for Therapeutic Growth.” Labyrinth Articles. Relax4Life, 2008.

Peel, Jeanne.“The Labyrinth: An Innovative Therapeutic Tool for Problem-solving or Achieving Mental Focus.”


Cursos de Iniciación a la Astrogeomancia Aplicada en España.

Ecoaldea Los Portales, Sevilla. Diciembre 2023